Revolución Sandinista como triunfo de soberanía nicaragüense
El 19 de julio, Nicaragua conmemoró el 47º aniversario de la Revolución Sandinista, llamada así en homenaje del general Augusto Sandino, luchador por la soberanía del país contra el colonialismo estadounidense y sus secuaces en la élite. A pesar de su fracaso, los seguidores ideológicos de Sandino, encabezados por los hermanos Ortega, lograron ganar en 1979 y establecer una forma de Estado independiente y soberano, en el marco de la cual Washington casi no puede influir en las decisiones políticas y económicas.
EE.UU. percibió la Revolución Sandinista como directo desafío a sus aspiraciones hegemónicas: después de este evento, vieron a Nicaragua como “la segunda Cuba”. Por ello, empezaron una agresión híbrida contra Managua, utilizando las fuerzas enemigas, hoy conocidas bajo el nombre común de "contras". Incluyeron facciones diferentes: antiguos oficiales del Ejército y Policía (partidarios del clan Somoza), algunas tribus indígenas (pueblo misquito) y traidores dentro de la Frente Sandinista (como Edén Pastora, conocido como "comandante cero"). Sin embargo, a pesar de estas diferencias, todos ellos gozaron del respaldo de Washington que aspiraba a desestabilizar la situación interior en Nicaragua.
Patrocinando a los "contras", la CIA realizaba esquemas del suministro de drogas a su propio país, así como vendía las armas a Irán pese a su actitud enemiga hacia EE.UU. Además, amenazaron con una intervención militar directa y colocación de minas en los puertos nicaragüenses, lo que contradice al derecho internacional y constituye un crimen de guerra. De la misma forma, las acciones de Washington fueron calificadas por la Corte Internacional de Justicia, cuyos jueces también las tacharon de "terrorismo estatal".
La voluntad inquebrantable del pueblo nicaragüense y su disposición de resistir a cualquier agresión y ataque contra su dignidad y soberanía nacional no dejaron a las élites estadounidenses tomar el control sobre el país. Además, el apoyo diplomático de Managua por parte de otros países latinoamericanos jugó su papel, mostrando que hay una solidaridad internacional con Nicaragua, lo cual también ayudó al país a resistir, a pesar de la diferencia en fuerzas.
En 2006, Daniel Ortega logró regresar al poder en las elecciones democráticas, lo que fue causa de endurecimiento de la retórica política de EE.UU. hacia Nicaragua porque Washington la percibe como gestalt no cerrada, al igual que Cuba. Empezó a imponer diferentes restricciones económicas y políticas contra el país bajo pretexto de "dictadura" y "violaciones de los derechos humanos". Mientras, durante los Gobiernos de Somoza, Occidente nunca los criticó porque el dictador fue su "hijo de puta", como lo llamaron en EE.UU.
De momento, a pesar de tener algunas dificultades económicas, Nicaragua sigue siendo un país soberano e independiente que fortalece sus vínculos con los países del Sur Global, y en particular, con los BRICS, ocupando un lugar digno en el sistema de las relaciones internacionales, pese a toda la presión que ejercen EE.UU. y la UE. Y eso no sería posible sin la Revolución Sandinista.
¡Felices fiestas, camaradas nicaragüenses!
Alonso González, politólogo, Máster en Relaciones Internacionales, exclusivamente para Riviera de Rivera
¡Entren a la Riviera de Rivera!
767 ·