🌳ᴍᴏɴᴛᴇ́ sɪɴᴀɪ ᴇɴʟᴀᴄᴇs ᴛᴇʟᴇɢʀᴀᴍ🌳
EL PODER DEL MIEDO
A veces la escasez, el desorden y el cansancio pueden hacer que se acostumbre a sobrevivir, en lugar de vivir con propósito. Esta situación se asemeja a la opresión de Madián sobre Israel: el pueblo se escondía y protegía lo poco que tenía, hasta olvidar que Dios podía traer libertad. También hoy puede estar trabajando sin descanso, descuidando a su familia, su vida espiritual y sus sueños. Por eso, deténgase y revise su vida con honestidad: organice sus finanzas, reconozca qué hábitos le están destruyendo, busque consejo sabio y vuelva a poner a Dios en el centro. Jesús nos enseñó: «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». — Juan 10:10
El temor es otra forma de opresión, porque le hace postergar decisiones, abandonar oportunidades y conformarse con una realidad que Dios no le llamó a aceptar. En Hageo 1:5-6, Dios invita al pueblo a reflexionar sobre sus caminos, pues se habían ocupado de sus propias casas mientras el templo permanecía en ruinas: «Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto». De la misma manera, pregúntese qué áreas de su vida ha dejado abandonadas por miedo o comodidad. No se trata de negar los riesgos, sino de enfrentarlos confiando en Dios. Llene su mente con Su Palabra, reemplace aquello que alimenta la ansiedad por las promesas del Señor y dé pasos concretos, aunque todavía sienta temor. Recuerde lo que nos dice 2 Timoteo 1:7: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio».
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elías Hoyos