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Isabella González, suena un nombre muy latino; es de esperarse, los soldados gringos son tan cobardes que ni siquiera pelean sus propias guerras, siempre tienen carne de cañón (y generalmente son siempre latinos, su patio trasero). Estas (lamentables) muertes, de dientes para afuera, siempre se dicen muy dolorosas, pero para sus fueros internos, solo son otra pieza desechable más. Cuando los ataúdes lleguen llenos de restos de soldados de piel blanca, con ojos azules o algo así, entonces se van a lamentar; mientras tanto, seguirán aumentando sus apuestas.