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Excelente ensayo, como siempre, escrito con gran profesionalismo y con el corazón abierto por alguien que tuvo la capacidad de reconocer que se equivocó y corregir el rumbo, es admirable.
Me gustaría aportar a tu relato algo que le escuché a un joven muy inteligente y muy analítico también. Él dice que en México la figura del presidente es como la del rey, el tlatoani, el cual manda y si resulta bueno, pues que bien, y si no, todos nos decepcionamos y lo insultamos, hay una fuerte dependencia, en todos los sentidos, porque siempre nos han mandado, nos conquistaron, y a eso estamos acostumbrados por nuestra historia.
La historia de Estados Unidos es diferente, cuando los ingleses llegaron no había reyes, eran tribus, y los ingleses unidos en trabajo colaborativo todos juntos poblaron la región, conquistaron el territorio, vieron la posibilidad de librarse de una corona, por eso tienen otra mentalidad, y por eso hoy son quienes son, por favor corrígeme si me equivoco.
Por eso lo que escribes tiene todo el sentido del mundo, son años de hambre física, mental y emocional del mexicano, y ya no encuentra el rumbo, pero lo cierto es que, como dices, solo el ciudadano salva al ciudadano. Solo unidos, muchos, no poquitos, con acciones inteligentes, no viscerales, podremos cambiar el rumbo de nuestro país, de otra forma, estará condenado a repetir su historia, hasta que aprenda.
Yo sé que quizá no voy a verlo, porque la vida no me alcance, pero lo que se está gestando ahorita, aquí, debe dar esperanza a la gente más joven y también es un compromiso muy grande de empezar a hacer lo que nunca hemos hecho, tener pensamiento crítico, dejar de pelear, de insultar y unirnos para construir el país que queremos, lo demás se dará por añadidura. Y los que creemos en Dios, oremos mucho, porque a lo mejor Él en su infinito amor por nosotros y por nuestro país, nos está mostrando el camino.
Dios te bendiga y te cuide. Siempre orando por ti y por México.